Todas las mentiras y el dolor que te habita los merecés.
Que talento será éste, de hacerme invisible a mi misma y más visible a los demás.
Autodestrucción.
Se deshace mi alma y mis manos no alcanzan para recogerme.
Mi piel abierta, como antídoto al veneno que es mi propia sangre.
Tu silueta se desmorona entre mis dedos. Me encuentro sola otra vez.